martes, 7 de octubre de 2014

REFLEXIONES SOBRE EL I FORO DE CULTURA EN MACHALA

Abg. José Rosado Cevallos
Ex Concejal del Cantón Machala

Hablar de la cultura de nuestra ciudad implica referirse no solamente a lo que económicamente producimos o al proceso de perfeccionamiento artístico, científico e industrial sino también a los cambios de modos de vida y costumbres de sus habitantes, que surgen al ritmo de los tiempos en procura de una sustancial transformación social, que de hecho involucra otros importantes componentes como la administración eficiente de las instituciones públicas en todos sus ámbitos y consecuentemente en la calidad de vida de los ciudadanos.






En el marco de esta pequeña reflexión considero que el "I Foro de Desarrollo Local: Presente y Futuro de la Cultura en Machala", celebrado en el Auditorio de la Corte de Justicia de esta ciudad, entre el 29 de septiembre al 3 de octubre de 2014, bajo la dirección del Prometeo Dr. José Manuel Castellanos Gil (PhD) y con la participación de 60 especialistas en distintas materias, ha desnudado la cruda realidad cultural de Machala, realidad que por muchos años se ha mantenido encubierta. Y se ha puesto en evidencia la escasa preocupación que sobre estos temas tienen las autoridades de la Casa de la Cultura de El Oro, el Municipio de Machala, la Prefectura y la propia Universidad de Machala por medio de una ausencia injustificada desde todos los puntos a un acto histórico y oportuno que la ciudad necesitaba y necesita más que nunca. Y uno se pregunta por el motivo de ese comportamiento: ¿miedo a defender su gestión? ¿carencia de una cultura social a debatir públicamente y dar la cara ante la ciudadanía?

Las conclusiones del I FORO DE LA CULTURA EN MACHALA son muy claras y contundentes, en lo sustancial. Los comentarios de especialistas y participantes han señalado a lo largo de las distintas mesas la existencia de un limitado desarrollo cultural; la escasez de centros culturales como el Conservatorio de Música en vive en unas pésimas condiciones; la falta de profesionalidad en los recursos humanos y la inexistencia de capacitación; la insuficiencia de recursos económicos destinados al desarrollo de la cultura;  la falta de gestión de los gobiernos locales y de los centros culturales; la precariedad de infraestructuras culturales; la falta de apoyo a los creadores y gestores culturales. En definitiva, un malestar generalizado.


Buscar a los culpables sobre esta cruda realidad, en mi opinión, resulta ocioso. Es más, creo que todos somos responsables de esta vergonzante situación: unos, porque teniendo la oportunidad de desarrollar la cultura, no lo han hecho, ni lo hacen, ya sea por ignorancia o por otras prácticas o hábitos; y otros, por permitirlo o simplemente por indiferencia ante los problemas. Al final por unos y por otros, perdemos todos. La cultura no es sólo conocimiento, es progreso, es desarrollo social y económico y, especialmente, un paso más hacia las libertades.

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